1 de July de 2013

Carrusel de la Alegría


Es una metodología educativa para la atención psicoafectiva de niñas, niños y adolescentes afectados en situación de emergencia.


En considerada como mecanismo de entrada al programa de rehabilitación. Es una actividad colectiva y de corta duración.


Esta técnica consiste en la realización de una jornada de trabajo con una comunidad específica (refugio o localidad afectada) en la que durante un período de 4 – 6 horas se desarrollan simultáneamente una serie de actividades, por estaciones, tendientes a generar espacios de catársis, recreación, orientación y detección de efectos de tipo psicológico que el desastre haya podido generar en la población objeto de intervención, en especial los grupos más vulnerables.


Cada carrusel permite dar cobertura a grupos de 200 – 400 niñas, niños y adolescentes entre los 5 y 15 años, aunque involucra a toda la comunidad, dependiendo de la cantidad de damnificados que se encuentren en el lugar y sus alrededores.


Se utilizarán siempre espacios abiertos, campos de juegos, lugares comunales al aire libre para su ejecución.
A partir de un equipo nacional ya formado para tal fin, cada carrusel es dirigido por profesionales de sicología, trabajo social, educadores, apoyados por un psiquiatra y brigadistas de salud de la misma comunidad, con el fin de generar procesos de autoayuda.


Esta actividad permite además dejar instalada una capacidad local para llevar a cabo nuevas acciones de tipo lúdico, terapéutico y de asistencia psicosocial con las comunidades afectadas en su municipio, ya que además del entrenamiento recibido, se deja una mínima dotación de elementos de trabajo, que facilitan a los grupos locales, continuar el proceso de rehabilitación y ampliar coberturas.


Esta capacidad local está representada adicionalmente por los brigadistas de salud, organización de jóvenes voluntarios de amplia cobertura y trayectoria en Nicaragua, quienes además del entrenamiento específico, recibirán una dotación individual (mochilas del brigadista) que les servirá en su trabajo de salud primaria con las comunidades.


Puente educativo


Esta actividad de educación no formal, fue concebida como un mecanismo facilitador para el reinicio de las actividades académicas del siguiente año escolar.


Busca fortalecer el espacio de la escuela como un ambiente integrador y de reencuentro con la naturaleza y el medio ambiente, con el fin de generar un proceso de reconciliación, y de buscar en el maestro un líder y orientador de la población infantil en edad escolar, así como promover en ellos el liderazgo y una actitud dinámica frente a su propia rehabilitación.


Cada puente escolar se convierte en “vacaciones creativas” y contempla la ejecución de 100 horas de actividades académicas y de microproyectos comunitarios.