1 de July de 2013

A 5 horas de Managua se encuentra el Valle de Panlío de los Cinco Ríos, conocido como Quilalí. Un poblado en la planada que es flanqueado por las imponentes montañas segovianas, de donde proceden la mayoría de las mujeres embarazadas, que por unos días han dejado atrás la familia y la casa, para aguardar el momento de dar a luz.
En el vientre un hijo y en las manos un morral -donde guardan cuidadosamente la ropa doblada que serán las primeras vestimentas de sus hijos cuando nazcan-. Esto y las esperanzas de encontrar un refugio, son lo único que las acompaña al ingresar a la Casa Materna de Quilalí, que desde su creación en 1994 ha salvado la vida de miles de mujeres y sus hijos.


La Casa Materna abre sus puertas a cualquier mujer embarazada originaria de comunidades rurales y pobres alejadas de los servicios de salud. Es una pieza clave para alcanzar el llamado “Parto Institucional”, al garantizar que las mujeres bajen de sus comunidades y den a luz a sus hijos en hospitales, en lugar de sus casas. Aquí reciben alojamiento y alimentación al igual que las atenciones requeridas para su parto, post parto y cuidados del puerperio y del recién nacido.


“Anteriormente, cuando una mujer entraba en labor de parto, no bajaba de la montaña al hospital. Parían en sus casas con la asistencia únicamente de parteras y muchas veces ni siquiera tenían esta ayuda. Pero ahora, con las casas maternas, ellas tienen tiempo de bajar entre tres a cuatro semanas antes de su fecha de parto y cuando esto ocurre, son trasladadas al hospital donde reciben los cuidados médicos necesarios para garantizar la vida de la madre y su hijo”, explica Odilia Briones Talavera, administradora de la Casa Materna.


Adalilia Lainez Oliveira a sus 38 dará a luz por sexta vez. Pero en esta ocasión, su marido que había asistido en casa el nacimiento de los 5 hijos anteriores, únicamente estará a su lado para acompañarla. “Yo me siento mejor, me siento feliz porque aquí me cuidan y estoy descansando”, afirma la sonriente futura madre. El dar a luz por primera vez en un hospital asistida por un médico, no la inquieta más bien la conforta. Su pareja ha estado de acuerdo, pues reconoce los riesgos de una placenta madura a las 34 semanas de gestación que amenaza con un nacimiento prematuro o bien la muerte en el vientre materno.


UNICEF como parte de su programa de cooperación en Nicaragua, apoya a la red de Casas Maternas que son algo más que un simple refugio. Son parte de una estrategia comunitaria donde la mujer, su pareja y su familia preparan las condiciones para el cuidado del embarazo, parto, puerperio y el recién nacido, apoyados por el personal de salud y la comunidad organizada. Gracias a estos hogares se ha logrado mejorar los indicadores de Mortalidad Materna y Perinatal de 76.5 en 2007 a 67.0 en el 2010, como consecuencia de la identificación oportuna de los riesgos y complicaciones de las embarazadas, a través de la atención prenatal, del incremento de cobertura del parto institucional y la implementación de estrategias comunitarias en el área rural.
Así mismo UNICEF ha contribuido de forma importante en el apoyo a las Casas Maternas en términos de fortalecimiento gerencial de los equipos y logro de su sostenibilidad. Igualmente ha creado la Iniciativa de Casas maternas amigas, tomando como modelo la Iniciativa de Hospitales Amigos, alcanzando un 90 % de implementación de este modelo.


UNICEF también ha brindado asistencia técnica para la gestión con las alcaldías, la formulación de proyectos que fortalecen a las casas maternas y el fortalecimiento de los servicios que brindan los centros.


En el 2011 la Casa Materna de Quilalí atendió a 400 mujeres. Estas madres, además de la felicidad de llevar su hijo en brazos, adquirieron conocimientos sobre la planificación familiar y cuidados del recién nacido. Sus semanas de estadía, en medio de la camaradería y solidaridad les ha dejado una grata experiencia mientras regresan con sus familias.