Evelyn del Socorro Morales Zepeda (UNICEF/Nicaragua-2012/ G.V. Alemán Ayala)
1 de July de 2013

Una fuente de inspiración para superarse, puede provenir de un obrero en un aserradero o una mujer que carga leña. La motivación puede ser aún más fuerte, si esa humilde pareja son tus padres que trabajan de sol a sol para labrarte un futuro mejor, asegura, Eveling Morales, quien a sus cortos 17 años de edad se destaca por su labor como líder comunitaria.


Su trabajo comunitario inició a los 12 años involucrándose en las estructuras de su barrio, Nuevo Amanecer, en Ocotal. Desde entonces se ha convertido en una adolescente capacitada en temas de abogacía social, incidencia política, derechos humanos, emprendimiento juvenil, liderazgo, VIH y técnicas grupales.


Evelyn, forma parte de la Red de Adolescentes de Las Segovias, que con el apoyo de UNICEF, han promovido el desarrollo de Habilidades para la Vida, mediante sesiones reflexivas, actividades ludo pedagógico, deportivas y culturales promoviendo la organización de grupos y redes enfocados hacia el desarrollo integral de las y los adolescentes.


A través de esta Red se ha fortalecido la capacidad organizativa y de abogacía de movimientos de adolescentes, lo que les ha permitido poner en agenda local temas importantes como son la educación y la prevención de VIH en la adolescencia. En Ocotal, el grupo con el que ella trabaja ha contribuido en la creación de una agenda municipal de niñez y adolescencia.
Hoy Evelyn divide su tiempo entre sus estudios de secundaria, su labor en la Red y el programa “Yo sí puedo”, en el que diariamente imparte clases para la alfabetización de adultos.


“Mi papá fue mi fuente de inspiración. No sabía leer ni escribir, por lo que siempre me pedía que lo acompañara y cuando le pedían que firmara algo, el sólo ponía una raya en el papel donde debía poner su firma. Él fue uno de mis alumnos y en el momento que pudo escribir su propio nombre vi su rostro y estaba feliz. Lo que yo sentí no puedo describirlo”, relata Evelyn, con una voz quebrada.


Al igual que su padre, la joven alfabetizó a su madre. Ambos padres ya saben leer y escribir y aunque por momentos tuvo que vender café y leña para poder sobrevivir, hoy sus padres se empeñan en que ella se enfoque únicamente en sus estudios.


“Llevo conmigo todos los días un mensaje de superación. Con los chavalos que me reúno les comento sobre la importancia de la educación, su desarrollo personal y las oportunidades que brinda. Lo primero que deseo es superarme, romper con los patrones que hay en mi familia”, afirma. Así que de momento va a la escuela secundaria y realiza estudios para la catación de café. “Sin embargo, me veo en el futuro ejerciendo una carrera que me permita ayudar a los demás”.