1 de July de 2013

El Ministerio de Salud (Minsa) empezó a implementar el Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC) en 2007, mediante el cual se transformó el enfoque de la atención a las familias, haciendo énfasis en la promoción de la salud y prevención de enfermedades.


El MOSAFC fortalece el proceso de desconcentración de la atención y establece alianzas con la red comunitaria. A través de este modelo se implementan acciones con mayor efectividad para incidir en la disminución de la morbi-mortalidad materna e infantil y la oferta de servicios de salud reproductiva de buena calidad, atención prenatal, atención del parto por el personal de salud calificado y acceso a servicios obstétricos de emergencia.


Salud y nutrición infantil


La Encuesta de Demografía y Salud (ENDESA 2006/2007) mostró que la desnutrición infantil crónica en niños y niñas menores de cinco años había disminuido de 25.8 por ciento en 2001 a 21,7 por ciento en 2006, sin embargo esta disminución no fue equitativa. En el estudio se encontró 2.0 veces más desnutridos crónicos en áreas rurales que en las urbanas, 3.4 veces más riesgo de desnutrición para los nacidos de madres con tres o menos años de educación en comparación con madres que tenían siete o más años de educación.


El riesgo de desnutrición es 6.0 veces mayor en el sector más pobre, en comparación con el más rico. El 36 por ciento del total de desnutridos crónicos registraron peso menor de 2.5 kilogramos, al momento de nacer, lo cual indica que existía una mal nutrición de sus madres.


En cuatro de los 17 departamentos del país se observaron tasas de desnutrición crónica superior al 30 por ciento. De acuerdo a este estudio, se han producido aumentos localizados en las formas agudas de desnutrición asociada al ciclo vicioso de desnutrición de madres, muchas de ellas adolescentes, con baja educación, comunidades indígenas históricamente aisladas y con dificultad de acceso a los servicios, viviendo en zonas de alta vulnerabilidad climática con períodos prolongados de sequías o inundaciones severas y huracanes.


La tasa de mortalidad infantil tuvo un descenso de 50 por ciento entre 1990 y 2007 (59 por 1000 nacidos vivos en 1990 a 29 en 2007). De acuerdo a la misma encuesta, la tasa de mortalidad neonatal pasó de 20 por 1.000 nacidos vivos en 2000 a 16 por mil nacidos vivos en 2007. La tasa de mortalidad en niñas y niños menores de 5 años era de 35 por 1.000 nacidos vivos en 2007. En 12 departamentos del país, principalmente de la Costa Caribe, esta tasa se encuentra por encima del promedio nacional.


Inmunización y lactancia materna reducen mortalidad infantil


Esta reducción progresiva de la mortalidad de lactantes y niños menores de cinco años están asociados con el aumento de la cobertura de inmunización, programas de saneamiento, promoción de la lactancia materna y control de enfermedades. Además, este comportamiento presentado por la mortalidad neonatal está asociada a atención prenatal, cobertura y calidad de la respuesta institucional del parto.


De acuerdo a resultados del Programa de Monitoreo Conjunto (UNICEF-OMS), en Nicaragua se estima una cobertura del servicio de agua potable de 85 por ciento y 52 por ciento de servicios de saneamiento en el 2008. La cobertura de agua potable para la población del área urbana es de 98 por ciento, porcentaje que disminuye a 68 por ciento en el área rural.


La alta dispersión de la población en la zona rural es uno de los principales factores que afecta la cobertura de este servicio. El cálculo, para ese mismo año, en saneamiento para los habitantes de las zonas urbanas era de 68 por ciento y 37 por ciento de la población rural.


Mortalidad materna


De acuerdo a los registros del MINSA, la razón de mortalidad materna ha disminuido de 92 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos en 2006 a 59.8 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos en 2009. Se estima que las causas principales de las muertes maternas se deben principalmente a hemorragias post parto (29.6 por ciento), trastornos hipertensivos en el embarazo, parto y puerperio (18.3 por ciento) y otras afecciones obstétricas no clasificadas (22.5 por ciento)


La reducción de la mortalidad materna es un resultado del aumento de la cobertura de atención prenatal, que pasó de 89.6 por ciento en 2006 a 92.6 por ciento en 2010, el incremento del parto institucional y estrategias comunitarias (como el Plan Parto y las Casas Maternas) implementadas en comunidades dispersas y de difícil acceso. El número de casas maternas aumentó de 50 en el 2006 a 89 en el 2009, las que en su mayoría cuentan con apoyo económico del Ministerio de Salud.


VIH en la niñez y adolescencia


La incidencia del VIH ha experimentado un aumento acelerado a partir del año 2003, ya que pasó de 4.1 por 100 mil habitantes a 16.3 por 100 mil habitantes en el 2010. Asimismo se calcula que el promedio de infecciones diarias en el 2000 era 0.3 mientras en el 2009, cifra que subió a 2 personas por día.


Los departamentos que han presentado mayor incidencia de VIH al promedio nacional en 2009 son Chinandega, Managua, RAAN, Masaya. La transmisión del VIH está ocurriendo principalmente a través de relaciones sexuales (94 por ciento), con predominio en personas heterosexuales (78 por ciento), hecho que generalmente se acompaña de un incremento de la transmisión de mujeres embarazadas a sus hijos.


La prevalencia del VIH en jóvenes de 15 a 24 años fue de 0.3 por ciento en varones y 0.1 por ciento en mujeres en el año 2007. Aunque la epidemia está afectando principalmente a personas entre 20 y 34 años, se está desplazando rápidamente hacia los adolescentes. En el 2006, los adolescentes entre 15 y 19 años representaron el 6.8 por ciento de nuevas infecciones por VIH, mientras que en el 2009 ascendió a 9 por ciento. El 60 por ciento de los nuevos casos en adolescentes de 15 a19 años ocurrieron en mujeres.


El país ha experimentado un aumento en el acceso a antirretrovirales en adultos a partir de 2003, cuando el Fondo Mundial aprobó la primera subvención de fondos. La proporción de la población de 15 años y más con infección avanzada por el VIH, que recibe terapia antirretroviral, pasó de 43.9 por ciento en 2006 a 65 por ciento en 2009.


Sin embargo el acceso a tratamiento de niñas, niños y adolescentes con VIH ha mejorado más lentamente. El porcentaje de embarazadas con VIH que recibió fármacos antirretrovirales para reducir el riesgo de transmisión materno-infantil aumentó de 16.4 por ciento en 2006 a 51 por ciento en 2009. La tasa de transmisión materno infantil del VIH pasó de 38.5 por ciento en el 2006 a 13 por ciento en el 2009.


A finales de 2009, el 87 por ciento de niñas, niños y adolescentes (0-17 años) atendidos por VIH, continuaba con vida y en tratamiento, luego de 12 meses de haberlo iniciado. El 46 por ciento de niñas y niños expuestos al VIH por vía vertical (nacidos de madres con VIH) tuvieron acceso oportuno a PCR (a las 4 semanas y 3 meses después del nacimiento) de acuerdo al protocolo clínico, mientras este porcentaje sólo alcanzó el 25 por ciento en el 2008. Aún con los avances anteriores, la atención a niñez vulnerable a causa del sida, incluyendo huérfanos, continúa siendo una de las debilidades en la respuesta nacional a la epidemia.